Coordinar personas sin morir en el intento
Terapeuta: Te veo la cara de alguien que acaba de hacer un trabajo en grupo.
Yo: Correcto. Y, sinceramente, no entiendo cómo coordinar a tres personas para entregar algo que son dos folios puede ser a veces una tarea prácticamente imposible.
Terapeuta:¿Y por qué te remueve tanto?
Yo: Pues porque en clase hemos estado viendo cómo se coordina un centro educativo y… si ya me cuesta que mis amigas y yo nos pongamos de acuerdo para elegir dónde cenar, no quiero ni imaginar gestionar un claustro entero.
Terapeuta: O sea que la asignatura te está haciendo reflexionar.
Yo: Sí, y un poco de miedo también. Porque según lo que explicamos en clase, coordinar de verdad tiene que ver con “cómo se siente, piensa y actúa un grupo humano”, y no solo con “dar instrucciones”.
Terapeuta: Interesante. ¿Y qué te dice todo eso de ti misma?
Yo: Que quizá no es que yo sea desorganizada… es que coordinar gente es más complejo de lo que parece.
A veces pienso que la gente que coordina equipos tiene un superpoder silencioso.
No tanto el de mandar, sino el de entender cómo funciona un grupo humano.
Y eso me quedó clarísimo en clase: coordinar no es “organizar horarios”, es leer un ambiente entero, un lenguaje que va más allá de lo escrito.
En clase hablábamos de liderazgo como algo compartido, no centralizado, y que solo funciona si el equipo se siente parte del proceso. Y yo ahí, mientras lo escucho, pensando en lo difícil que es lograr eso incluso entre tres personas que se conocen.
También comentamos que el trabajo del pedagogo muchas veces parece administrativo por fuera… pero que en realidad es profundamente humano.
Y me quedé con eso. Porque sí: coordinar no es solo repartir tareas. Es gestionar ritmos, roces, silencios, estados de ánimo y expectativas.
Mi vida ya tiene mini ejemplos de eso: que si el grupo no responde, que si cada persona va a su ritmo, que si una se adueña de todo, que si otra desaparece.
Pequeños laboratorios de convivencia.
Y sí, a veces desgasta. Pero la asignatura me está enseñando algo nuevo: coordinar no es mandar.
Es acompañar.
Es escuchar.
Es sobrevivir con gracia.
📝 Nota terapéutica del día
“Coordinar no es controlar: es acompañar el caos sin perderte en él.”
Me ha parecido una reflexión muy realista y bien planteada sobre la coordinación de personas, mostrando que no se trata solo de gestionar tareas, sino de acompañar, comunicar y cuidar las relaciones del grupo. El enfoque cercano ayuda a entender la complejidad del rol y lo conecta muy bien con la práctica educativa.
ResponderEliminarCreo que el realismo que hay en la situación que planteas hace mucho más cercano tu blog y, precisamente, creo que en ello residen las ganas de leer las demás entradas. Acompañar y comunicar deben ser pilares esenciales para conectar con la educación y aquí lo muestras de maravilla.
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