Mi terapia empieza aquí
Hola, soy Lucía!!
Tengo 22 años, estudio pedagogía, y soy ese tipo de persona que escucha todo el mundo, da buenos consejos (o eso me dicen)… Y luego se olvida de aplicárselos.
Me considero empática, bastante asertiva (cuando me sale), y medianamente organizada, aunque mi mente, a veces no está del todo de acuerdo.
Este blog nace una idea un poco rara, pero diría que bastante mía: Tener mi propia terapia imaginaria.
No es un intento de autodiagnóstico, sino más bien una conversación constante conmigo misma, una especie de diálogo mental, donde mi “ terapeuta ” no existe, pero igual me escucha, me cuestiona y, de vez en cuando, me hace reír.
De esta manera, cada entrada va a ser una “ Sesión” Con lo que sería mi terapeuta imaginario (una versión de mí, que intenta entender o ponerle palabras a lo que pasa dentro de mi cabeza)
Habrá veces en las que discutamos, a veces en las que coincidimos, y casi siempre con la sensación de que no tengo todas las respuestas, pero al menos lo estoy intentando.
Aquí iré hablando de cosas que considero que a muchos nos pasan, pero que muchas veces cuesta mucho trabajo decirlas en voz alta: la ansiedad, que se disfraza de cansancio, la vocación, que tanto cuesta que llegue, el perfeccionismo que se confunde con productividad, las emociones a las que no sabemos ponerle nombre, el miedo a decepcionar, entre otros muchos temas.
Eso sí, no esperes ninguna lección magistral ni frase de autoayuda, esto es más bien una mezcla entre psicología cotidiana y humor terapéutico, donde las conclusiones no siempre son profundas, pero sí sinceras.
✍️Nota terapéutica del día:
"No tienes que tener todas las respuestas para empezar a entenderte”
Me gusta mucho la nota del día, la verdad que estoy totalmente de acuerdo. A veces esperamos a tenerlo todo claro antes de mirar hacia dentro, pero el autoconocimiento empieza precisamente cuando nos permitimos no saberlo todo y simplemente explorarnos.
ResponderEliminarMe gusta cómo planteas el blog como un espacio de reflexión personal, sin pretensiones de dar lecciones, pero sí de explorar emociones y experiencias que muchas personas comparten. Transmite sinceridad y humanidad, y es fácil sentirse identificado con tu enfoque.
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